lunes, 11 de junio de 2012

Vencer el Cáncer. Ganar la Vida.

Vencer el Cáncer. Ganar la Vida.
Encontrad una cura antes de que me crezcan las tetas.


Encontrad una cura antes de que me crezcan las tetas.

martes, 5 de junio de 2012

En vida. Rosa Montero.

  
En vida

Rosa Montero. El País. 5/6/2.012

Ahí radicaba una de las grandezas de nuestra sociedad: que no había enfermo de cáncer que no pudiera recibir el mismo protocolo terapéutico

 El cáncer es una dolencia muy común, aunque algunos sigan empeñados en disfrazar la realidad con tontunas como “murió de una larga enfermedad”. Cada día se cura más, pero los tratamientos son costosísimos. En Estados Unidos, por ejemplo, si no tienes un seguro médico privado lo suficientemente caro como para incluir la quimioterapia, simplemente no te medican, lo cual me parece una injusticia desoladora e inicua. Y ahí radicaba una de las grandezas de nuestra sociedad: que no había enfermo de cáncer que no pudiera recibir el mismo protocolo terapéutico. Nuestra sanidad pública ha sido un logro colectivo fenomenal.

Pero ahora esa gran construcción igualitaria se está desmoronando. Me escribe X, una maravillosa guerrera de 50 años que lleva 10 con cáncer y los siete últimos con metástasis, combatiendo como una leona con quimio constante. Su seguro médico se negó a pagarle la quimio, aduciendo que era en pastillas; demandó a la compañía y la ganó, pero el proceso le llevó ocho meses, durante los cuales se tuvo que entrampar para seguir el tratamiento (este abuso por parte de las compañías es muy común, y no todos los enfermos tienen las fuerzas y el dinero para demandar). 
Pero lo peor viene ahora, porque la sanidad pública también comienza a fallar. Tras siete años de probar todas las quimios, a X ya no le hacían efecto. En cuatro meses los tumores se dispararon y la cosa iba tan mal que nuestra guerrera incluso habló con sus hijos. Entonces su médico le propuso una quimio nueva, eribulina, justamente indicada para su caso concreto, y el resultado fue espectacular: ha mejorado en todo. 
¿El problema? 
Que, aunque la eribulina está aprobada por todas las agencias de medicamentos, incluida la española, ¡la Seguridad Social no la cubre! Los recortes en medicina son recortes en vida.

El Día Mundial del Medio Ambiente. 5 de Junio. La naturaleza no es muda. Eduardo Galeano.


 

El Día Mundial del Medio Ambiente.

 5 de Junio. La naturaleza no es muda.

Eduardo Galeano. 

La realidad pinta naturalezas muertas.
 
Las catástrofes se llaman "naturales", como si la naturaleza fuera el verdugo y no la víctima.
Mientras el clima se vuelve loco de remate, y nosotros también.
Hoy es el día del medio ambiente, hoy junio 5.
Un buen día para celebrar la nueva constitución de Ecuador, que en el año 2008, por primera vez en la historia del mundo, reconoció la naturaleza como sujeto de derecho. Suena raro esto de que la naturaleza tenga derechos, como si fuera persona. En cambio, suena de lo más normal que las grandes empresas de los Estados Unidos tengan derechos humanos, y tienen derechos humanos por decisión de la Suprema Corte de Justicia, desde 1886.
Si la naturaleza fuera banco, ya la habrían salvado.

Eduardo Galeano. Los Hijos de los Días

El Día Mundial del Medio Ambiente ha sido establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas, en su Resolución (XXVII) del 15 de diciembre de 1972 con la que se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo, Suecia, cuyo tema central fue el Ambiente. Se celebra el 5 de junio desde 1973.

Pachamama. Madre Tierra

sábado, 12 de mayo de 2012

La piedra azul Eduardo Galeano. Leer favorece la Salud.

La piedra azul

Eduardo Galeano

“Ciudad de Goiania, Brasil, septiembre de 1987: dos juntapapeles encuentran un tubo de metal tirado en un terreno baldío. Lo rompen a martillazos, descubren una piedra de luz azul. La piedra mágica transpira luz, azulea el aire y da fulgor a todo lo que toca. Los juntapapeles parten esa piedra de luz. Regalan los pedacitos a sus vecinos. Quien se frota la piel, brilla en la noche. Todo el barrio es una lámpara. El pobrerío, súbitamente rico de luz, está de fiesta.

Al día siguiente, los juntapapeles vomitan. Han comido mango con coco: ¿Será por eso? Pero todo el barrio vomita, y todos se hinchan, y arden. La luz azul quema y devora y mata; y se disemina llevada por el viento, la lluvia, las moscas y los pájaros.

Fue una de las mayores catastróficas nucleares de la historia. Muchos murieron, y muchos más quedaron por siempre jodidos. En aquel barrio de los suburbios de Goiania nadie sabía qué significaba la palabra radioactividad, y nadie había oído jamás hablar del cesio 137. Chernobyl resuena cada día en las orejas del mundo. De Goiania, nunca más se supo. En 1992, Cuba recibió a los niños enfermos de Goiania, y les dio tratamiento médico gratuito. Tampoco este hecho tuvo la menor repercusión, a pesar de que las fábricas universales de opinión pública siempre están, como se sabe, muy preocupada por Cuba.

Un mes después de la tragedia, el jefe de la policía federal en Goiás declaró:
-La situación es absurda. No existe ningún responsable por el control de la radioactividad que se usa con fines medicinales.”

Eduardo Galeano 

El accidente de Goiânia fue un incidente de contaminación radiactiva en el centro de Brasil que ocasionó la muerte a cuatro personas, e hiriendo a otras 249 a causa del envenenamiento por radiación. Time magazine identificó este accidente nuclear como uno de los peores de la historia. El 13 de septiembre de 1987, una fuente radiactiva médica en desuso fue robada de un hospital abandonado de Goiânia, capital del estado de Goiás. La fuente fue manipulada por varias personas.
Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_radiol%C3%B3gico_de_Goi%C3%A2nia 

jueves, 10 de mayo de 2012

El Parto. Eduardo Galeano





El Parto. Eduardo Galeano






Tres días de parto y el hijo no salía:
-Tá trancado. El negrito tá trancado- dijo el hombre.
Él venía de un rancho perdido en los campos.
 
Y el médico fue.

Maletín en mano, bajo el sol del mediodía, el médico anduvo hacia la lejanía, hacia la soledad, donde todo parece cosa del jodido destino; y llegó y vio.

Después se lo contó a Gloria Galván:
-La mujer estaba en las últimas, pero todavía jadeaba y sudaba y tenía los ojos muy abiertos. A mí me faltaba experiencia en cosas así. Yo tamblaba, estaba sin un criterio. Y es eso, cuando corrí la cobija, vi un brazo chiquitito asomando entre las piernas de la mujer.

El médico se dio cuenta de que el hombre había estado tirando. El bracito estaba despellejado y sin vida, un colgajo sucio de sangre seca, y el médico pensó: No hay nada que hacer.
Y sin embargo, quien sabe por qué, lo acarició. Rozó con el dedo índice aquella cosa inerte y al llegar a la manito, súbitamente la manito se cerró y le apretó el dedo con alma y vida.

Entonces el médico pidió que le hirvieran agua y se arremangó la camisa.

Eduardo Galeano